Dime como conduces, y te diré como eres. Tipos de conductores (parte 1)

tipos

Conducir es un acto que realizamos mucha gente cada día. Conducimos coches, camiones, motos, tractores…..y todo tipo de vehículos con la intención de desplazarnos de un sitio a otro para realizar una función, ya sea lúdica o laboral. En el fondo, conducir un vehículo es un acto que nos facilita la vida y dependiendo de donde vivimos, será un acto con mayor o menor repercusión en nuestro día a día. No es lo mismo usar un vehículo en una gran ciudad que una pequeña o un pueblo. Y es en este punto donde aparecen las diferencias que cada uno tenemos cuando conducimos. Nuestras necesidades son distintas, en consecuencia, nuestra conducción lo es también.

Por este motivo, ya en los albores de la conducción, se establecieron unas normas mínimas de conducción que más tarde se convirtieron en lo que hoy en día conocemos como “Normas de circulación”, y que más o menos vienen a ser las mismas en la mayoría de los países, por lo menos en la parte básica. Aunque dependiendo del nivel de control que ejercen las autoridades sobre el control de estas normas y la conciencia de los conductores, la conducción general del país puede ser más o menos complicada. Todos hemos oído que en tal país se conduce de tal o cual manera.

Pero si eres conductor habitual, seguro que ves cada día comportamientos que te sorprende. Si, ya sabemos que todos nos creemos que somos los mejores conductores, y que todo el mundo lo hace peor que nosotros. Por este motivo, hemos pensado contaros un poco esos tipos de conductores que vemos cada día. Para ver si os identificáis con alguno de estos tipos y en tal caso tomar las medidas que creáis oportunas en caso necesario.

El 20%

Este es un conductor que conduce por todo tipo de carretera y ciudades, ya sean pequeñas o grandes. Y su característica principal no es otra que conducir siempre un 20% por debajo de la velocidad establecida por la vía que circula. Especialmente en aquellas vías en las que por las condiciones del tráfico le permiten circular a la velocidad marcada. Este conductor irá a 100km/h en donde puede y debe ir a 120km/h a 80km/ donde marque 100km/h y así sucesivamente. S

No se sabe con certeza si ese temor a ir a la velocidad indicada en la vía es por tenerle miedo a la velocidad en si, o por una firme convicción de que esa es la manera de evitar un accidente. Su conducción no es excesivamente peligrosa. Aunque dependiendo de la vía, podría ocasionar un accidente de consideración grave. Se les ve mucho en autovía organizando colas de coches que se producen para adelantarle. Si te encuentras uno de estos en una carretera secundaria con curvas, puede que por las características de esa vía, pase a llamarse momentáneamente, para desesperación de los otros conductores, el 30%

El “cededor» de paso

Este tipo es mucho de ciudad y poblaciones cercanas. Y se caracteriza por ceder el paso hasta a los que tienen un stop. Especialmente desespera en momentos de mucho tráfico, en los que cede el paso a diestro y siniestro como si por ello a final del año la DGT le fuera a dar un premio a la conducción más educada. El se levanta por la mañana con un solo objetivo, ceder el paso a tantos vehículos como pueda, pensando que a parte de hacer una labor social, estuviera salvando la vida de aquellos a los que deja pasar. Si quedas con uno de estos para comer o cenar, que sepas que llegará tarde. Es especialmente peligros en situaciones de atasco donde pone constantemente a prueba la paciencia de aquellos que circulan detrás de el.  Con esto en mente, si detectas uno de estos, lo mejor que puedes hacer es situar tu coche en una posición en la que te pueda ceder el paso, de esa forma quedará atrás y en pocos minutos muy lejos de ti.

El “Yo soy la justicia”

Un tipo muy poco peligroso y que en general no crea problemas. Se caracteriza por seguir las normas de tráfico como si las hubiera redactado el mismo. Es escrupuloso en su cumplimiento y aplicación. Pero cuidado, ese celo en el cumplimiento de dichas  provoca situaciones un poco peligrosas, como frenar de golpe cuando detecta un semáforo en ámbar (auténticos momentos para demostrar su valía como conductor), así como en los pasos de cebra, tan pronto detecte a una persona a 5 metros del borde de la acera, sin saber si quiera se esa persona va a cruzar o no, el se parará por si acaso. 

Otra característica es que a la vez que respeta las normas, juzga al resto de conductores, aplicando constantes correcciones con gestos, luces o tocando el claxon,  como si de un agente de la autoridad se tratara. Y si viajas con el de copiloto, tendrás que soportar una constante charla sobre lo que ha hecho mal este o aquel coche. Cosa que no te vendrá mal para repasar el código de circulación, sobretodo si eres joven y estas en proceso de sacártelo.

El “Pasta de dientes“

Muy habitual en las ciudades, y tiene la misma cualidad que la pasta de dientes, necesita que la aprietes para que salga. Este genotipo de conductor es poco decisivo y dinámico, ya que esperará siempre a que le empujen antes de iniciar la marcha. Nunca está seguro del todo de si tiene que soltar el embrague y acelerar cuando un semáforo en el que está parado se pone en verde. Mirara por el retrovisor y cuando vea que el vehículo que le precede comienza la marcha, la comenzará el. No confundir con otro tipo de conductor que veremos más adelante “el empanao” ya que el pasta de dientes solo se siente inseguro al comenzar la marcha, una vez lo hace, suele no crear excesivos problemas el resto de conductores.

El “del claxon“

Este personaje piensa que el claxon es un lenguaje de comunicación. Usa el claxon hasta para hablar con su señora o amigos. Está plenamente convencido que cuando te toca el claxon, estas entendiendo lo que quiere decirte. Usa diferentes tipos de toque para expresar diferentes sentimientos como indignación, aprobación, agradecimiento, reprimenda, saludo…..etc. En el fondo está orgulloso de ese lenguaje que ha inventado, y que no sabe que es el único que entiende. A veces desea que el claxon fuera como una especie de rayo laser con el que poder manejar al resto de vehículos a si antojo.

El “empanao“

Para empezar, no es consciente de los riesgos que conlleva conducir un coche. Esta tan empanao, que en caso de un golpe con otro vehículo, cuando diga el clásico “es que no te he visto venir”, es el único caso en que será verdad, no te habrá visto venir, ni se habrá dado cuenta que está en un atasco de proporciones bíblicas. Este conductor es peligroso, pero como su ámbito de actuación es la ciudad los daños que pueda ocasionar con su empanamiento son reducidos. Mucho ojo con el si lo detectas. Pondrá el intermitente izquierdo y se irá a la derecha sin mirar si hay alguien. Se saltará cedas el paso y stops como si no estuviera, y encima se cabreará contigo cuando le pites. Se incorporará a una vía de cuatro carriles y se querrá poner en el que está más a la izquierda antes de recorrer 50 metros. Se confundirá de salida y se reincorporará sin mirar si viene alguien. 

Es uno de los tipos, junto con el  ninja, más peligrosos de la fauna automovilística. Huye de el como si fuera el diablo en cuanto lo detectes, sobre todo si eres motorista, ya que si no ve a los otros coches, las motos para el son invisibles.

El “ninja“

Aquí nos paramos en seco para reverenciar a este tipo de conductor. Ya que ha nacido para conducir. Es un fan de los coche, la velocidad y la pericia desde muy pequeño. Se ha entrenado desde su más tierna infancia para ser lo que es. El mejor conductor del mundo. Y como no cabe duda de ello, lo demuestra constantemente en su conducción, a diario, en cada minuto. 

Suele tener un coche de tan alta gama como se lo permita su bolsillo. Llegando a hacer esfuerzos económicos sobre humanos para conseguir el coche que quiere. Aunque siempre tiene en mente uno mejor que el que tiene. Fans acérrimos de las terminaciones TDI o SI (a ser posible con la I en rojo).  El asfalto esta hecho para el, así como todas las carreteras del mundo. Los demás solo estamos para estorbarle, y estamos ahí para que el pueda practicar su disciplina favorita, el slalom. En carretera es un auténtico experto en conducción rápida. Suele saber exactamente el tiempo que tarda a cualquier destino. Piensa que sus tiempos quedan registrados para la posteridad en trayectos como Madrid-Toledo, que lo hará en poco más de media hora, o el ya clásico Madrid-Granada en tres horas y media. Suele pagar  muchas multas, pero le da igual, las guarda como premios al reconocimiento de sus cualidades. Los puntos de su carnet disminuyen tan rápido como se vacía el agua de un lavabo. Y piensa que es inmortal hasta que un día termina estampado en una carretera secundaria por tomar aquella curva marcada a 40km/ a 160km/h. Son fácilmente reconocibles, si los ves, haz lo mejor que puedes hacer, ¡apártate!

El “que sale por los lados”

Tipo de conductor exclusivo de zonas rurales. Suelen ser personas de cierta edad que conduces vehículos con más años que ellos mismos, furgonetillas destartaladas con décadas en sus ruedas o en el peor de los casos, un tractor con remolque. Suelen llevar sombrero de paja, de alguna marca de cerveza o ron que consiguieron en las fiestas de su pueblo hace años. Y suelen estar parados en los caminos de tierra que dan acceso a sus campos donde trabajan (aunque estén jubilados o no se época de trabajo) que encontramos cuando viajamos por carreteras secundarias cerca de pequeños pueblos. Su misión en pararse en esos caminos a esperar a que venga otro vehículo por la vía principal, y cuando vea que el vehículo se encuentra a unos 15 metros de el,  incorporarse a la vía principal. Da igual que tengan un ceda el paso o el vehículo que se acerca tenga preferencia, estamos en sus dominios y le debemos respeto y pleitesía. La incorporación la realizará lo más lento que pueda, llegando incluso a hacer una pequeña parada de un segundo aproximadamente que usará para mirarnos a los ojos a la vez que gira el volante. Al conducir vehículos de baja gama, la aceleración posterior será mínima, llegando a ser esta de 0 a 40 en unos 12 o 15 segundos.

En caso de producirse un accidente por su culpa, suelen salir ilesos, ya que la reacción del vehículo lógica al verse estampado con esa cascarria, no es otra que esquivarlo, lo que provocará una salida de calzada que terminará con nuestro coche en mitad de un campo de panochas. Si circulas por este tipo de vías, presta atención y siempre cédeles el paso aunque no lo tengas que hacer, tu vida está en juego.

Bueno, ahora tomaros un tiempo para asimilar lo aprendido aquí hoy, y si os reconocéis, ya sabéis lo que tenéis que hacer. Excepto si tu tipo es el empano, ya que no te darás cuenta de que eres el empanao.

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