La correa de la distribución, una pesadilla evitable

Respeto

La correa de la distribución es uno de los elementos de mayor importancia en el motor de nuestro coche. También es de los que sufren mayor desgaste al estar en funcionamiento desde que se arranca el coche hasta que se para. Su función principal es la de sincronizar el movimiento del cigüeñal y el árbol de levas  para que las válvulas puedan abrirse y cerrarse sin que los pistones las golpeen.

Por este motivo, esta es una de las averías caras del coche, y llegado el caso, y dependiendo de lo antiguo que sea nuestro coche, pensar si nos compensa o no reparar la avería. Y como añadido, los síntomas de su mal funcionamiento, no son del todo muy claros.

Pero no os preocupéis, en TGS vamos a daros algunas indicaciones para que podáis evitar esta avería.

La regla de oro para evitar que la correa de la distribución se rompa es una de las más sencillas del mundo. Presta atención a lo que pone el libro de mantenimiento de tu coche. Normalmente te dirán unos Kilómetros a partir de los cuales debes cambiarla y a continuación unos años. Es decir, si te dicen cada 60.000km al lado pondrán (o 7 años). Cada vehículo es diferente, por eso debes seguir las instrucciones del fabricante SIEMPRE. Con esto, evitarás la avería en un 90%. Si te adelantas al cambio unos 3000 o 4000 kilómetros, o 6 u 8 meses antes del plazo marcado, sumarás un 5% más a las probabilidad de sufrir la avería.

Y luego está ese 5% de veces que ocurre, que es inevitable y como siempre, llega en el peor momento. Y que viene ser el famoso cúmulo de circunstancias negativas que ocurren en estos caso, y que prácticamente escapan a nuestro control.

Hay que tener en cuenta que los km facilitados por el fabricante, son kilómetros en carretera, con lo que si usas mucho el coche en ciudad, piensa que en los semáforos la correa sigue funcionando. En un cálculo aproximado, eso sería un 20% que tendrías que restar al total de kilómetros aconsejados.

La correa de la distribución está fabricada con materiales muy básicos, caucho, goma y nylon, y como todos los materiales básicos, sufren desgaste y deterioro por cosas tan simples como inclemencias climatológicas o temperaturas elevadas. Por eso, observar su estado puede ser clave también a la hora de detectar anomalías que un profesional, como los que tenemos en TGS, verá tan pronto le de una mirada a la correa. Ya que dicho desgaste aparece de forma muy notable, mostrando decoloración o grietas.

El precio de sustituir una correa varía según el modelo, y suele rondar entre los 300 y 1000 euros. Y aunque te parezca caro, piensa que una rotura de correa en parado provoca una avería que va de los 1200 a los 2500 euros. Si se produce en marcha, es peor y puede rondar los 2000 o 3000 euros. Con lo que compensa hacer el cambio cuando corresponda. Ya sea por tener anomalías o por llegar a los límites marcados por el fabricante.

Un detalle importante. Nunca cambies la correa sin cambiar la bomba del agua. Ya que no es bueno que esté la correa nueva y la bomba antigua ya que se produce una descompensación entre el funcionamiento de la correa y el de la bomba. La mayoría de los kits de correa, traen la bomba. Solo y en casos muy extremos, se recomienda cambiar la correa sola. Una avería en un sitio extraño del que necesitemos salir urgentemente, o no tenga la bomba de nuestro vehículo. Y si te ocurre, acto seguido, cuando volvamos a la civilización, deberemos ir a nuestro taller de confianza a hacer la sustitución como es debido.

Pero como no vivimos en un país en el que se pueda dar la circunstancia extraña antes mencionada, te aconsejamos que hagas tu cambio de correa siempre que te ocurran una de estas circunstancias:

1-. Si en una inspección rutinaria encuentran grietas.
2.- Si oyes u oyen un ruido inusual en la transmisión.
3.- Si tu coche tiene dificultad para arrancar y al intentarlo escuchas un ruido extraño.
4.- Ves o ven que la correa tiene un brillo inusual. Que puede ser debido a un desajuste en la alineación.

Como puedes ver, estas anomalías son fácilmente reconocibles por un buen profesional.

Con esto no pretendemos que tú sepas reconocer estos síntomas, pero si llamar tu atención para que cada vez que lleves tu coche al taller a una revisión periódica, no olvides decirle a tu profesional que te revise la correa de distribución. Ese pequeño gesto, te puede ahorrar mucho dinero y problemas.

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