La junta de la culata, el terror de los conductores

Junta de la culata

Pues si, el verdadero terror de todo propietario de un vehículo, no es la niña de la curva. Ni los atascos kilométricos. Ni los radares. Ni esa patrulla de la guardia civil que ves por la carretera, y sabiendo que todo está en regla, te hace ponerte firme y sobre pasarles con una sonrisa y un “buenas tardes caballeros”.

La niña de la curva, no existe, las multas por un radar, si se es buen conductor serán inexistentes o son asumibles, los atascos se acaban pasando y si te para esa patrulla de la guardia civil, no pasará nada porque todo está en regla.

El terror es ir al taller con problemas que no sabemos identificar y que el diagnóstico, aunque sea en primera instancia, contenga las palabras “junta de la culata”, nos hará sudar, llevarnos la mano a la cartera, desear que ese día no haya comenzado y empezar a hacer números en nuestra cabeza de como afrontar dicho dispendio, que con toda seguridad, nos vendrá en el peor momento.

¿Qué es la junta de la culata?

Lo primero es saber a lo que nos enfrentamos. La junta de la culata es un elemento fundamental en el buen funcionamiento del motor, ya que su labor no es otra que mantener la estanqueidad de la compresión del motor. Es un elemento altamente técnico y está fabricado por una capa de amianto cubierta por dos capas de cobre.

Su forma encaja con los perfiles que hay sobre la culata y así consigue unirla herméticamente con el bloque motor, siendo su principal función, que el líquido refrigerante no se mezcle con el aceite del motor durante el proceso de combustión. Al ser de materiales deformables puede ser sometida a altas temperaturas y presiones. Lo que la convierte en la pieza tan delicada y precisa que es.

La junta de la culata no se rompe como tal, las averías vienen porque se desgasta. ¿Y por qué se desgasta?, obviamente por que el trabajo que desempeña, es uno de los más duros entre los que ocurren cuando un motor funciona. El desgaste que sufre, viene dado por la exposición a una temperatura exageradamente superior para la que está hecha. Y esto ocurre cuando tenemos problemas en alguno de los elementos que forman parte del sistema de refrigeración. Una bomba de agua en mal estado, un radiador que funciona mal, una cantidad insuficiente de refrigerante o un termostato en mal estado. Podría ocasionar un sobre calentamiento del motor.

Es por este motivo, que el primer consejo que os damos desde TGS para alargar o evitar el desgaste de este elemento, es que prestéis siempre mucha atención a la temperatura de vuestro coche, y en cuanto notéis algo extraño, especialmente, una subida en la temperatura, no esperéis a que vaya a más. Dirigiros inmediatamente a vuestro taller de confianza para que os revisen líquidos, bomba, termostato y radiador. Siempre os saldrá más barato cambiar un radiador, una bomba, un manguito o rellenar el líquido refrigerante que esperar y tener que cambiar la junta de la culata.

Aquí os dejamos un listado de síntomas a los que tenéis que prestar atención:

  • Sobre calentamientos del motor.
  • Pérdidas de líquido refrigerante.
  • Tapón de llenado en el depósito de aceite cubierto con una mezcla de color marrón claro (agua y aceite) o gotas de agua en la varilla del aceite.
  • Excesiva presión en el sistema de refrigeración.
  • Alto consumo de agua o aceite.
  • Pérdida de potencia y rendimiento.
  • Humo blanco o gris claro en el sistema de escape.
  • Líquido refrigerante de color marrón.
  • Dificultades para arrancar el motor.

¿Y por qué es tan cara su sustitución?

Por un lado, al ser materiales de una calidad muy alta, el coste de los mismos es muy complicado que sea bajo. Son las típicas piezas con las que no debes escatimar y no arriesgar a que monten en tu coche piezas de dudosa calidad.

Y por otro, la mano de obra, ya que para acceder a la junta de la culata, hay que abrir el motor prácticamente entero. Y cuando se abre un motor, hay que desmontar muchos elementos que lo rodea. El número de horas que un buen mecánico invierte en este trabajo es de los más altos de entre todas las averías que puede sufrir un coche. 

¿Hay vida después de cambiar la junta de la culata?

Si os encontráis este problema en vuestro coche, debéis ver las características de vuestro vehículo. Si es muy antiguo, tendréis que ver si os interesa la inversión. Si el coche no es muy antiguo, tendréis que buscar muy bien el motivo ya que podría ser producido por el mal funcionamiento de cualquier elemento mecánico que no imaginamos averiado, una conducción inadecuada que genere altas temperaturas o falta de revisiones periódicas en donde se pueden detectar fugas en manguitos o juntas tóricas en mal estado,  de ahí la importancia de las revisiones periódicas que debemos hacer y que en TGS podrás encontrar a un precio muy económico.

Lo que es absolutamente cierto, y en TGS lo podemos certificar, ya que hemos cambiado unas pocos juntas, es que el motor quedará perfectamente. De echo, mejorado, ya que una de las cosas que se hace es rectificar la culata, que no es otra cosa que rebajarla un poco, siguiendo las especificaciones de cada fabricante. Es decir, se deja como si estuviera nueva. Y dependiendo del caso, se puede hacer también un rectificado de cilindros, lo que sin duda vendrá a poner nuestro coche no a cero kilómetros, pero si a dejarlo bastante mejor que antes de que se desgastara la junta.

Resumiendo, es una avería de las más caras. Pero es cierto que su reparación supone una mejora sustancial en la vida de nuestro coche. Y esto tan cierto , que solo tenéis que fijaros en los aficionados a los coches y motos clásicos, que cuando les toca enfrentarse a este problema, no dudan en invertir lo necesario para restablecer sus vehículos, porque saben que están alargando la vida de su viejo amigo. 

En TGS podemos ayudarte con este problema tanto mecánicamente como ofreciéndote planes de financiación. Y te garantizamos que el coste de nuestro servicio es tan competitivo, que pagarás lo que realmente cuesta esta reparación, no inflaremos el precio ni te diremos que cambies lo que no debes cambiar.

Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter

Si te ha gustado este post, ¡compártelo!