Si esperas respeto, tendrás que respetar tu primero

Respeto

En general, cuando nos subimos al coche, nuestra personalidad cambia en mayor o menor medida. Y es lo que debe suceder, pero ese cambio no suele ser el que se espera de alguien que se sienta a los mandos de una máquina que puede provocar accidentes, herir o matar personas.

En lugar de sentarnos en nuestro coche y despertar los cinco sentidos, nos ponemos a la defensiva o a la ofensiva. Pensamos que estamos en una carrera para ver quién llega antes a su destino como si al llegar fuéramos a recibir un premio en metálico, una copa y una mención especial.

Conducir un coche es un acto que requiere responsabilidad, si no por lo que nos puede suceder a nosotros, por lo que podemos provocar. Y por eso, desde TGS queremos unirnos a las voces que llevan muchos años pidiendo prudencia, que se respeten las normas, que por algo están, y que se respete también a los demás usuarios de las vías públicas.

Por eso hoy queremos daros un poco la brasa con esto y enseñaros lo que nosotros pensamos puede ser un decálogo de buena praxis a la hora de subirnos en nuestro coche.

La ciudad es para todos, y existen personas que por el motivo que sea no usan coche, suelen llamarse peatones, y para ellos hay una serie de elementos que debemos respetar. Cuando te aproximes a un paso de cebra, reduce la velocidad y cede el paso a los peatones. Date cuenta, y pensando de forma egoísta,  que pase lo que pase, si atropellas a un peatón en un paso de cebra o de peatones, la culpa SIEMPRE va a ser tuya, y las consecuencias de lo que ocurra, también.

Los niños son el futuro, y por eso, y por su falta de conocimiento, extrema la atención cuando circules por zonas donde hay colegios o si ves una pelota o un elemento usado por niños, de forma súbita en la carretera. Lo más probable es que detrás aparezca uno. Aquí tu podrás o no tener responsabilidad. Pero ¿Quieres vivir con las consecuencias de un accidente con un niño implicado cuando podías haberlo evitado?

 Los mayores y las personas discapacitadas tienen menos movilidad y reflejos y reaccionarán más tarde ante un peligro, presta mucho atención cuando los veas, tanto si conducen un vehículo como si son peatones.

Los ciclistas, si. Todos hemos tenido ciclistas delante en una carretera comarcal, y todos hemos visto a algunos hacer barbaridades, pero eso no justifica que no respetes las normas de circulación en lo que se refiere a ellos. Siempre deja el metro y medio mínimo de distancia cuando los adelantes. Y si la carretera es estrecha o con visibilidad reducida, extrema las precauciones. Los ciclistas solo quieren practicar el deporte que les fascina y aunque es cierto que a veces los ves y dices “qué valor meterse por aquí”, quizá es porque las autoridades no les dan los medios que necesitan para practicar su deporte favorito.

Los motoristas son el enemigo natural del conductor. Son rápidos, se menten entre los coches y aparecen casi sin que te des cuenta. Pero eso no justifica que les odies, ni que ellos te odien a ti. El no verlos, es nuestra culpa, ya que un buen conductor sabe lo que se mueve en un radio de 15 metros alrededor de su coche. Presta atención cuando conduzcas a todo lo que te rodea y evitarás un desagradable incidente con una moto, porque casi con toda seguridad, salvo que te choquen por detrás, la culpa será tuya.

  Como su nombre indica, la prioridad, te da prioridad, pero eso no significa en en situaciones en la que está de tu parte, eso te haga ser el ganador del juego “el rey de la montaña” úsala con cabeza y ayuda a otros conductores cuando puedas, cediendo el paso si con eso evitas un accidente o incrementar un atasco.

 No presiones a los conductores que van delante tuya cuando te estés incorporando a una vía. Recuerda que ellos van delante, y entre otras cosas, van más de lo que tu ves. No sabes si ese coche está incorporándose lento a una vía lo hace por que le da la gana o porque ha visto que hay un trailer de 18 ruedas acercándose.

En general, si respetas las normas de circulación y eres cortes al volante, y todos lo vamos siendo poco a poco, al final conducir será lo que siempre se ha dicho que es, un placer.

Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter

Si te ha gustado este post, ¡compártelo!